
Incompetencia armada: cuando finge que no sabe para no hacerlo
Le pediste que hiciera algo simple. Lo hizo mal. Tan mal, que terminaste haciéndolo tú. Otra vez.
Eso tiene nombre: incompetencia armada. No es que de verdad no sepa doblar la ropa, programar la lavadora o acordarse de la cita importante. Es que aprendió que "no sé hacerlo" sale más barato que hacerlo bien.
Funciona así: si falla "por accidente," nadie se enoja con la intención, solo con el resultado. Y vos, cansada de pedirlo dos veces, terminás haciéndolo de nuevo.
Felicidades: le acabás de confirmar que la estrategia funciona.
Así se ve en la vida real:
Lava los platos, pero deja los sartenes "porque esos se lavan distinto"
Cuida a los niños una tarde y te manda quince mensajes preguntando dónde está cada cosa
Paga "la cuenta que le tocaba" tarde, siempre tarde, nunca a tiempo
Organiza el viaje y "se le olvida" reservar justo lo que a ti te importaba
La incompetencia armada no es flojera. Es una estrategia. Y las estrategias se combaten con otra estrategia, no con más paciencia.
La herramienta
La próxima vez que "no sepa hacerlo," no lo hagas tú. Decí esto y quedate ahí: "no pasa nada si queda mal, lo volvés a hacer hasta que quede bien." Y te vas. No corregís, no supervisás, no lo haces "más fácil." Dejás que la consecuencia de hacerlo mal sea hacerlo de nuevo.
¿Cuál es la versión que vive en tu casa?
Contanos en los comentarios, seguro no estás sola.



Comentarios